martes, 13 de septiembre de 2016

Día 4

Martes 13/09/2016



Los de la tienda han llamado a mi madre para decirle que hoy por la tarde llegaría el uniforme y le dieron las disculpas, pero que como no tenía medidas estándar tuvieron que diseñar desde cero el uniforme.

Y me alegro de que hoy también pueda ir como me de la gana al colegio. Aunque seguramente va a ser lo mismo que ayer. Salí de casa después de vestirme y desayunar y me encontré a Aomine en el portal de mi casa y luego bajamos juntos hacia donde nos esperaba Momoi.

Antes de ir junto a Momoi... Bueno, Aomine me pidió perdón e hicimos las paces por lo de ayer. Y sí, sé que me comporté como una idiota, pero que él dejara de entrenar porque se creía el mejor... Me dolió, porque ya sabéis, yo siempre le ganaba en los 1 contra 1 y... sentí como si se hubiera olvidado de mí en esos 2 años aunque juré que volvería. Y me dolió. Joder si dolió.

Las clases... En fin, super aburridas. Lo único divertido era ver a Daiki refunfuñando cada vez que algún chico se acercaba para pedirme un autógrafo o una foto en el recreo (y también en los cambios de clase, pero él no estaba). En el recreo Momoi y Aomine me dieron un tour rápido por lo que me quedaba por ver del colegio para acabar merendando en la azotea. Sitio donde solían ir mucho, por lo que me decía Satsuki.

Después de clases Aomine me volvió a arrastrar al gimnasio para que jugara contra él. Ja. Iluso. El entrenador me apartó un segundo para hablar y me ofreció que fuera la entrenadora física de los chicos. Oh... se van a cagar. Pobre de ellos. No saben la que les espera. No pienso ser blanda para nada con ellos. Sufrirán. Mucho. Muajajajajajaja. (Y sí, le pateé el culo a Ahomine).

Saliendo de la práctica del equipo llegaron los padres de Momoi en el coche y la recogieron porque tenían que ir a la fiesta de cumpleaños de un amigo de los padres lejos de la ciudad. Nos despedimos de ella y fuimos hacia casa. Vale. Para qué miento. En realidad con una sola mirada supimos que no íbamos a casa, sino al parque que había cerca de nuestras casa. Más exactamente a la cancha de baloncesto.

¡¿Qué!? Ya me conocéis. Aparte hace mucho que no juego con Gatito al baloncesto. Y extraño esos momentos donde sólo estábamos él, yo y la pelota.

Esta vez hicimos un concurso de canastas. Empatamos. Pero yo gané porque después de mucho tiempo vi a Daiki sonreír un poquito como lo hacía antes. Algún día lo veré sonreír plenamente, pero no vale con que yo le gane. Necesita un partido de verdad, contra todo un equipo. Uno que no se rinda nunca. Y creo que eso sólo puede lograrlo Boo.

Luego fuimos al parque y nos tiramos bajo un cerezo a hablar... también echaba eso de menos. El hablar así con él. Que no estuviera en su faceta borde y pasota, como solía ser. Me quedé dormida. No me preguntéis por qué. Estaba cansada y... no sé. Sus brazos me dan sueño. XD

Cuando comenzó a oscurecer me despertó. Todo iba bien hasta que el gilipollas empezó a hablar de mis pechos.

Lo oooodio. Joder. Si me gustaba más estar casi plana y no tener la misma talla que Momoi. Y el muy puto seguro sólo se fija en eso. Capullo.

No sé si esta noche podré dormir. Ya se me ha ido el sueño del enfado.


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