Viernes 30/9/2016
Hoy he salido a correr con Aomine después del entrenamiento de baloncesto. Tiene que ponerse en forma, porque la verdad es que por muy bueno que sea no creo que gane al Seirin si no entrena todos los días. Pero bueno, eso ya se verá.
El caso. Salimos a correr por el bosque del otro día. Íbamos picándonos el uno al otro cuando resbalé y me caí por una pendiente que había.
El capullo de Aomine estuvo un rato riéndose de mí antes de bajar a ayudarme a levantar. Aunque no fue lo que hizo. Como intenté pegarle una patada desde el suelo para que dejara de reírse se puso encima mía, agarrándome de las muñecas e inmovilizando mis piernas con las suyas. No sé si me puse roja a no, pero eso me puso muy muy nerviosa. Los nervios hicieron que dejara de intentar golpearlo y me quedé viendo sus ojos. Son como un imán para mi mirada. Enserio. No lo puedo evitar.
No sé cuánto tiempo pasamos mirándonos el uno al otro. Sólo sé que el tonto de Ahomine se levantó todo sonrojado, dejándome por fin libre.
Me iba a levantar cuando me di cuenta de que me había hecho daño en el pie. No creo que fuera un esguince ni nada, pero seguramente del golpe que llevé me hice daño. Me agarré el pie izquierdo, el que me dolía, y noté cómo Aomine se agachaba frente a mí dándome la espalda.
Sí. Me llevó a caballito hasta casa. Aunque lo malo fue que en medio de la caminata de vuelta a casa se puso a llover y Aomine comenzó a correr como loco y tuve que agarrarme para no caerme. Aún así eso fue muy divertido. Llegamos a su casa, que desde donde estábamos era la más cerca de las dos, y Aomine me invitó a pasar. Porque con la que estaba cayendo no era recomendable que saliéramos, y mucho menos yo sola que no podía andar (sobretodo para no forzar el pie y tener un posible esguince o torcedura).
Aomine me cogió (esta vez al estilo princesa) y me llevó a su habitación. Al parecer no estaban sus padres en casa, cosa que me ponía aún más nerviosa. Me dio una camiseta suya, una sudadera y un pantalón de hacer ejercicio porque mi ropa estaba empapada. La cogí y él se empezó a desnudar sin esperar a que yo fuera hasta el baño, cosa que hice dando saltitos lo más rápido que pude. Tuve que pedirle un par de calzoncillos (sí, es mejor eso que ir con sólo el pantalón) y el muy capullo se rió de mí, aunque me los dio (y me aseguré de que fueran limpios). Una vez me vestí con la enorme ropa de Aomine le robé una de sus toallas y comencé a secarme el pelo hasta que él me dijo que ya podía salir.
Fue él el que me secó el pelo (como la otra vez) y después nos fuimos a comer algo a la cocina. No paraba de llover, así que decidimos ponernos a jugar un poco a la play. Y, cómo no, el tonto de Ahomine sólo tenía juegos de baloncesto.
-.-
En fin...
Al final me quedé a dormir en su casa porque seguía cayendo con toda. Mis padres me habían llamado diciendo que no iban a llegar hasta dentro de un par de días por culpa del trabajo y los padres de Aomine tuvieron que quedarse en un hotel porque era imposible conducir.
Bueno, cabe decir que Aomine es una estufa andante y no pasé frío por la noche abrazada a él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario