sábado, 24 de septiembre de 2016

Día 15

Sábado 24/9/2016




Hoy ha sido un día productivo en cuanto a deporte junto con Daiki.

Me desperté en la mañana temprano y me puse a subir el vídeo de "Tag 20 songs" a todos los canales, ya que iba a llevar mínimo un par de horas. Bajé a desayunar y al rato también bajó Aomine. Desayunamos juntos (mis padres salieron a trabajar, pero volvieron a la hora de comer). Le dije que iba a salir a correr un par de horas y dijo que se apuntaba. Me cambié, salimos de casa, pasamos por la suya, se cambió y salimos a correr.

Hoy hicimos una ruta distinta al otro día. No sé si fue para mejor o peor. Pero me gustó. Hoy probamos a ir por el bosquecito que hay a un par de kilómetros de nuestro vecindario (hay una carretera que lleva hasta él. Fuimo por ahí y luego nos desviamos por un caminito hacia dentro del bosque) y corrimos por uno de los caminitos que había de cuando la gente pasaba más a menudo por ahí. Hasta aquí todo es bonito y de color rosa. Hasta que, con mi buena suerte, me caí cuando mi pequeño pie se quedó atrapado en una rama sin que yo me diera cuenta.

La ostia fue monumental. Y Aomine se estuvo riendo de mí por alrededor de 30 minutos antes de ayudarme a levantarme del suelo. Qué buen amigo. En serio. Se merece el premio nobel. Al más capullo. Por supuesto.

Para mi suerte, o desgracia, llevaba pantalón corto. ¿Lo bueno? No me rompí el pantalón. ¿Lo malo? Que tengo un raspón considerable en las rodillas.

Con la poca caballerosidad que le quedaba a Daiki, me cogió al estilo princesa y me llevó hasta un pequeño río (más bien riachuelo) que había cerca y allí pude limpiarme las heridas para que no se me infectaran, aparte de que el agua fría ayudó a que no se me inflamaran las rodillas del golpe (y de paso mis manos, que también se llevaron el golpe).

La vuelta a casa la hicimos caminando. Por suerte llegamos a la hora de comer (Me moría de hambre. Bueno, siendo sincera, siempre tengo hambre). En casa me hice las curas como era debido en las rodillas y cuando bajé del baño de mi habitación encontré a mi madre diciéndole a Daiki que se quedara a comer y, el muy glotón, no dijo que no.

Y... aunque tengo que decir que no fue para nada maleducado durante la comida fue un plasta el resto de la tarde. Enserio. ¿Este hombre no tiene casa o qué demonios le pasa? Sé que mi casa es grande, cómoda y muy chula. Pero esto es invasión de la privacidad. Si es que seguramente mis padres están pensado en adoptarlo o algo. Aunque luego como ellos casi nunca están en casa la que tendría que aguantarlo soy yo.

Y ahora me diréis algo como: "Pero Anastasia, si a ti te gusta Daiki." Vale. Sí. Es verdad. Pero eso no significa que me guste que se ponga a ver mi ropa interior de los cajones de mi armario cada vez que decide entrar en mi habitación sin que me de cuenta. Eso no me gusta. Es un pervertido. Y sí. Yo tampoco es que sea muy inocente. Lo admito. Pero no me pongo a rebuscar en los cajones de la gente para ver la ropa interior que tiene (aunque admito también que los calzoncillos de Daiki son jodidamente sexys —bueno, en realidad todo él es jodidamente sexy y caliente, pero ese es otro tema—).

Bueno. Dejo de desvariar y sigo narrando. A ver... el resto del día me la pasé grabando mientras Daiki estaba durmiendo tirado en mi cama. Joder. Ronca como oso. Aunque está muy guapo durmiendo. Así, tranquilo. Sin decir estupideces.... Ay... Ojalá siempre durmiera. Porque enserio no entiendo cómo me he podido enamorar de este idiota pervertido con un gran sentido del sarcasmo.


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